El parto de Arantxa en el hospital Parc Tauli de Sabadell

Martes, 12 de mayo. Visita rutinaria ginecóloga para ecografía del 3er trimestre. Justo estaba de 34 semanas. Me hacen eco, me dicen que todo está perfecto, así que me voy a hacer unas compras cerca de mi casa. Voy caminando y noto como si me hiciera pipí (no tenía ni idea lo que era romper aguas, ¡además estaba de 34 semanas!). Total, que me puse nerviosa, fui a una panadería, pero en plena pandemia no dejaban entrar, solo pedir y llevar. Yo necesitaba un lavabo urgente y la chica me hizo el favor. Me noté mojada, pero noté que no era pipí así que mis nervios fueron en aumento. Salí y ya me dirigía a mi casa, cada paso que daba era un suplicio...

Llamé corriendo a mi pareja. Bajó a buscarme para ayudarme, subimos a casa, los dos histéricos. Llamé a mi ginecóloga. Ella, sorprendida, me dijo: "¡Pero si te acabas de ir de aquí!". Le digo: "Ya, pero, ¿qué puede ser?". Se rio por teléfono. Me dijo: "Ve al hospital por si acaso, yo mañana te llamo". (No me quiso poner más nerviosa).

Así hicimos. Mi padre nos llevó de inmediato, pero me fui con lo puesto ya que en ningún momento pensé que me quedaría ingresada. Al llegar, entré por urgencias de maternidad, me atendieron de inmediato, mi pareja a mi lado, me conectaron inmediatamente a las correas, no estaba de parto ni mucho menos... Me realizaron tres pruebas y me dijeron que si dos eran positivo me quedaba ingresada. Para mi sorpresa, así fue. Palabras de la ginecóloga: "Ahora te quedas ingresada, te provocamos el parto y mañana tienes a tu bebé aquí". Había roto la bolsa y había riesgo de infección, inundada de nervios, les pedí por favor 10 minutos para salir a la calle, avisar a mi pareja, llamar a mis padres, etc.

A todo esto, plena pandemia, todo cerrado, sin visitas de familiares... Al entrar me cambié y me realizaron PCR. Mi pareja entraba conmigo disfrazado como si fuera a quirófano y lo único pudimos conseguir es que mi padre viniera a la puerta hospital a traerme unas zapatillas y algo de comida para mi pareja y para mí. Una vez ingresada en urgencias, me pusieron una cosa para empezar a dilatar y antibióticos por riesgo de infección. Pasada la noche súper incómoda, a las 6 de la mañana me llevan a sala de partos. Empezamos con la oxitocina. Yo sin contracciones ni dolores, solo cansancio, miedo, desesperación. Comienzan los tactos. No dilato. Seguimos subiendo oxitocina. A través de las correas, notan cómo le bajan las pulsaciones a mi bebé y la cosa se empieza a torcer, aunque de momento allí nadie tenía prisa. Solo pasaban las horas y yo cada vez más hecha polvo, con miedo. 34 semanas. Quería verle la carita y que viniera sano, era lo único que pensaba. 

Sobre las 4 de la tarde, la ginecóloga cansada de hacer tactos y no ver diferencias se empiezan a plantear tema cesárea. Yo acojonada, pero solo pedía que me lo sacaran ya. A todo esto, me hicieron esperar otras 2 horas más y a las 6 ya prepararon quirófano. Después de un día de parto, al fin cesárea. Me daba pánico, pero en ese momento estaba en shock. Encima con la mascarilla. Agobio puro y duro con la soledad, porque necesitaba allí a mis padres. Mi marido no pudo entrar en quirófano. Así que allá vamos, no había vuelta atrás. Una cesárea que no olvidaré nunca. Me pusieron anestesia raquídea, despierta en todo momento. A las 19:15 escuchaba el llanto de mi bebé salir de mí. Le vi la carita durante 10 segundos, pero el equipo de pediatría que había preparado en quirófano lo atendió rápidamente y se lo llevaron a neonatos. Solo me dijeron que estaba bien.

Yo no paraba de llorar... Una hora después terminaba mi cesárea. Todo había ido bien,  pero ¿mi bebé? No nos pudimos conocer apenas. Mi pareja sí pudo ir a verle. Le dijeron que bien. 2.030 kg., muy chiquito, pero precioso. Me enseñó su foto. Después de la sala de observación me subieron a planta. Al entrar vi un cartel: "zona limpia". Quería decir que había dado negativo en Covid, pero allí nadie me había dicho nada. Me llevan a la habitación con mi pareja. La verdad que todo genial, trato estupendo, pero hasta el día siguiente no pude ver en condiciones a mi bebé y estar con él.

Nació el día 13. A mí el día 15 me querían dar el alta! Lo fui alargando porque mi niño debía quedarse ingresado varios días por bajo peso y estar en observación, pero gracias que todo iba saliendo bien. Lo que no veía bien que por el Covid me querían dar el alta con 14 grapas recién operada y teniendo a mi bebé allí, al que debería ir cada día a verlo. Total, lo alargué hasta el día 16 que salí de alta. Una estancia triste por no poder recibir visita de mis padres, el tener que esperar para conocer a su nieto. Todo muy extraño. El resto de días hasta que le dieron el alta a mi niño subiendo y bajando del hospital cada día o mi pareja o yo, porque encima no nos dejaban estar a los dos.

Tuve un embarazo genial, pero un parto y postparto complicados. Lo único importante es que a día de hoy mi bebé tiene 5 meses, está en perfectas condiciones, y es toda una historia la que contarle cuando sea mayor.

Ha nacido prematuro, en plena pandemia. Surrealista, pero cierto.

Arantxa